Ayer, 10 de junio, se cumplieron 150 años del nacimiento de Aníbal González Álvarez-Ossorio (1876-1929), uno de los arquitectos más importantes de la historia de Sevilla y máximo exponente del regionalismo andaluz. Su nombre está inevitablemente ligado a la majestuosa Plaza de España, considerada una de las obras arquitectónicas más emblemáticas de España y uno de los grandes símbolos de la capital hispalense.
Sin embargo, más allá de la Plaza de España, los pabellones de la Exposición Iberoamericana o las numerosas obras que proyectó en Sevilla, La Puebla de los Infantes también tiene el privilegio de conservar una creación de Aníbal González.
Se trata de la conocida Casa Bonita, cuyo nombre original es Villa Emilia, una elegante casa señorial diseñada por el propio arquitecto y que forma parte del patrimonio histórico y arquitectónico de nuestro municipio. La singularidad de este edificio hace que muchos visitantes se sorprendan al descubrir que una obra del creador de la Plaza de España se encuentra precisamente en nuestro pueblo.
La Casa Bonita constituye uno de esos tesoros que, a veces, pasan desapercibidos para quienes convivimos con ellos a diario. Sin embargo, representa un valioso vínculo entre La Puebla de los Infantes y una de las figuras más influyentes de la arquitectura española del siglo XX.
Por ello, aprovechando este 150 aniversario, es un buen momento para recordar y poner en valor nuestro patrimonio local. Porque cuando hablamos de Aníbal González no solo hablamos de Sevilla, también hablamos de La Puebla de los Infantes y de la huella que dejó en nuestro pueblo a través de la emblemática Casa Bonita.
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